viernes, 23 de enero de 2015

Leccion aprendida ; Densidad del semillero

Dentro de muy poco hay que comenzar con los semillero, he leído un articulo que resume a la perfección los errores que he tenido en de los últimos años y la solución perfecta para solucionarlo.
Un dicho muy popular entre los agricultores es el que afirma que: “Quien siembra espeso, recoge escaso”,  Muchas veces tratamos de llenar nuestro semillero “por si acaso falla alguna” y ese “por si acaso” acaba dando como resultado un montón de plantitas apretujadas.
Aparte de que eso nos da un trabajo extra para eliminar el 50, el 60 o incluso el 80% de las plantas (como las semillas suelen ser baratas, tendemos a ser generosos), lo que produce es una debilidad clara de todas ellas.  Hay que recordar que estamos en el momento más delicado de la planta y, precisamente en ese momento, lo que hacemos en ponerle las cosas difíciles.  Tendrá que pelear para encontrar un trocito de tierra libre y abrirse paso a codazos hasta la superficie. Resultado: una enorme cantidad de energía desperdiciada.  Esa energía es la que la planta necesita para desarrollarse no para “sobrevivir”.
Por si eso fuera poco, se suelen eliminar las plantas que se amontonan unas junto a otras, tirando de ellas y, al hacerlo, movemos las raíces de las que se quedan, lo que no ayuda precisamente a que se desarrollen y enraícen como deberían. Si en alguna ocasión tenemos que eliminar alguna planta sobrante, lo mejor es cortar a ras de tierra con unas tijeras de punta fina.
Hay un sistema muy sencillo para evitar la “superpoblación” en nuestros semilleros. Como es lógico, el sistema es más útil cuanto más pequeña sea la semilla, ya que las semillas de cierto tamaño (tomate, calabacín, etc.) son muy fáciles de sembrar en sitios muy concretos.
Colocamos un poco de papel de cocina o higiénico sobre una superficie plana. A continuación colocamos sobre él las semillas, dándoles la separación adecuada (un marco de 3 cms. de separación entre cada una es una medida muy útil para casi cualquier semilla). Pulverizamos una nube muy fina de agua sobre el papel, de manera que las semillas quedan sujetas a él. Finalmente,
apoyamos el papel CON LAS SEMILLAS HACIA ABAJO sobre el sustrato de siembra y lo cubrimos con una fina capa del mismo sustrato. Siempre y cuando mantengamos húmeda la capa superficial, la semilla se las arreglará sin problemas para atravesar el papel y salir a la superficie.  De una tacada, hemos evitado dos problemas: no tendremos “superpoblación” y además el riego siempre golpeará sobre el papel y no empujara a las semillas hacia abajo.

http://rediles.com/agroecologia/

2 comentarios:

  1. Hola KI SI que bueno este sistema, lo probare porque yo siempre me paso. Gracias por compartirlo. Un beso y buen fin de semana.

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    1. Hola Lola, a mi también me pasa, siempre pienso, que sobren y al final tienes muchas matas pero muy pequeñas y amontonadas.
      Un beso.

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