jueves, 24 de noviembre de 2016

Podando la vid



A esta cepa de vid le tengo un cariño especial, la planto mi abuelo hace más de 30 años.
Se trata de una parra de uva blanca de mesa. Al final del verano se llena de racimos de uva dulce y en otoño pierde sus hojas. Es ahora cuando toca realizar la poda y dejarla lista para cuando despierte  en primavera.
Su tronco sube por la valla y utiliza la tela metálica de la medianera como tutor,  para sujetarse e ir creciendo y extendiéndose a lo largo del vallado.
Las temperaturas nocturnas son bajas y las horas de oscuridad ya son más que las de luz por ello la parra ha comenzado su periodo de descanso, Ahora que las parras van a entran en un estado de reposo vegetativo (temperatura del suelo< 10º, no hay posibilidad de absorción por parte de las raíces de los nutrientes del suelo.) 
Todavía conserva sus últimas hojas, en ellas es posible ver el ataque de mildiu y podredumbre por ello recojo las hojas del suelo y los brotes de poda y los amontono para su quema.
Lo primero es cortar las ramas secas, aquellas que no brotaron o las que murieron o se secaron.
Luego corto cada tallo a partir de la 5 yema, la vid se encuentra en proceso invernal  y su sabia esta recogida  y todavía no hay ningún peligro de hielo, por ello es el momento idóneo para realizar la poda.  Al ser una parra de uva blanca hay que tener la premisa de saber que los racimos los dará en  la 3ª y 4ª yema (brote del cual saldrá un sarmiento
Como estos días ha llovido, la próxima semana habrá que limpiar el suelo de hierbas y cavar la tierra para conseguir un buen drenaje reduciendo la humedad y así combatir el hongo del mildiu cuyas esperan hibernan entre las hojas y restos caídos en el suelo.






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